Careo
Nueva investigación
Homicidio

Usted lleva la instrucción.El culpable ya está decidido.

Usted lleva la instrucción. Pida pruebas, interrogue a los que callan, ponga los documentos sobre la mesa y firme una acusación que se sostenga. El culpable ya está decidido: solo falta que usted lo demuestre.

Sus expedientes

Tiene un expediente abierto. Empezar una investigación nueva no lo borra: se queda guardado y puede retomarlo cuando quiera.

Interrogatorios vivos

Pregunte lo que quiera. Mienten, se contradicen, se cierran en banda y reaccionan a las pruebas que les enseña.

Pruebas y contradicciones

Autopsias, telefonía, cámaras, contabilidad. Cruce declaraciones y descubra las grietas de cada coartada.

Veredicto que puntúa

Acusar de farol no vale: el veredicto se puntúa contra las pruebas que cite. Apretar sin nada en la mano tiene coste.

El buzón

¿Y si el caso lo escribiera usted?

Cuéntelo aquí y lo leo. No se genera solo: un caso de estos son dos mil líneas escritas a mano —la cronología, las coartadas cruzadas, los peritajes, los documentos—, así que esto es un buzón de ideas, no una máquina. Si una se sostiene, se escribe.

Lo que hace falta para que una idea sirva son tres cosas: dónde pasa —un sitio de verdad, con su oficio y su gente—, quién aparece muerto y quiénes tenían motivos. Y si se le ocurre por qué mentiría cada uno de ellos aunque fuera inocente, eso es justo lo que convierte una historia en un caso.

No hace falta que esté pulido. Con media página hay de sobra.
El caso seleccionado

La escalera de la nave

Un empresario de riegos aparece muerto al pie de la escalera de su nave, en un polígono del Jiloca. Todo apunta a una caída trabajando solo de noche. El juzgado abre diligencias igualmente. Cinco sospechosos, un pueblo pequeño y sesenta turnos de instrucción.

Intro envía · Mayús+Intro salta de línea

Escrito de acusación

Pruebas que cita como cargo

Efectos que cita como cargo

Qué concluye de cada uno

Un caso no se resuelve entendiendo solo al culpable. De cada persona: si le mintió y en qué. Descartar bien a un inocente puntúa igual que acorralar al que fue.